Úrsula Corgan no existe. O sí, según se mire.
Detrás de la chica de los colores imposibles hay una tal Ana, que es la que escribe. Y Ana, cuando se quita el personaje, no cuenta epopeyas: cuenta plogs: historias de blog nacidas de momentos plof —esos, pequeños o grandes, que le despiertan gracejo, curiosidad o reflexión, y sobre todo los que le dan un buen sopapo de realidad. Esos son sus favoritos.
Úrsula es lo que Ana se atreve (o no) a ser cuando se pone el personaje. Ana es lo que queda cuando se lo quita: los pies en el suelo, menos épica y más verdad, contada con humor porque es la única forma que conoce de que no le puedan.
Las dos son la misma. Y no se parecen en nada.
Si has llegado hasta aquí por las venturas de Úrsula y te apetece ver el reverso —la voz sin artificios—, están aquí. Avisada quedas: cambia el tono, cambia todo. Esa es la gracia.
