Tiempo de lectura: 13 minutosUn par de meses después –más o menos- de aquella noche, Úrsula se puso el traje del buen humor porque el clima era más que primaveral, habían empezado las vacaciones de Semana Santa y tenían planeado pasar el sábado en la playa. El día era soleado y resplandeciente, limpio. Cuando soltaron los bártulos y acomodaron las toallas en la dorada arena de una playa casi desierta, los chicos se desnudaron por completo ante la atónita mirada de Úrsula, que no se había visto en un brete semejante en su vida.
